BENBENUTO

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sábado, 29 de agosto de 2015

Reseña: «Posesión», de Richard Bachman




Datos:


Título del libro: Posesión.


Autor: Richard Bachman.


Editorial: Debolsillo.


ISBN: 8497595947


Año de publicación: 2010


Número de páginas: 488




Sinopsis:


Transcurre una apacible tarde de verano en Wentworth, Ohio. Como es habitual, en la soleada calle Poplar todo es normal: el chico de los periódicos los reparte en bicicleta, los niños juegan en las aceras, las barbacoas se preparan en los jardines y patios. Lo único extraño es la furgoneta roja que hay aparcada en una esquina. El misterioso vehículo no tardará en ponerse en marcha... y con él se desencadenará una atroz matanza. Cuando la noche caiga, los supervivientes del vecindario se encontrarán en un mundo pavoroso donde cualquier cosa es posible, en particular la macabra posesión de las mentes y de los cuerpos.




Mi opinión:


Hay que ver con Stephen King…porque sí, para los que no lo saben, Richard Bachman es un pseudónimo con el cual Stephen King publicó unos cuantos libros. El caso es que este autor, aparte de tener ideas brillantes, está medio loco. Cuando me enteré que «La larga marcha» había sido escrita por un fulano que en realidad era King, bueno, me decidí a leer todo lo que este autor había escrito bajo dicho pseudónimo. Así pues, pasé por las páginas de «La larga marcha», «Rabia», «El juego de Gerald», «El fugitivo» y, finalmente, «Posesión». De los cinco, los primeros dos han sido reseñados en este blog, el tercero y el cuarto fueron brevemente comentados en la entrada anterior y ahora, toca que hable del último título.


Antes que nada, todo el que planee sumergirse en este libro tiene que tener en cuenta una cosa: King decidió hacer un experimento con los personajes y la trama que gira en torno a esta novela. Al mismo tiempo que publicó «Posesión», publicó también otra obra, esta, bajo su nombre original, y titulada «Desesperación», sólo que dándole a los personajes otros roles y cambiando un poco las situaciones que los envuelven.


¿Y por qué hago esta aclaración? Pues porque para que no les pase lo que le sucedió a su servidora: yo me leí primero «Desesperación», así que cuando agarré este libro no pude evitar que se me formara un inmenso, gigantesco signo de interrogación, al ver cómo de repente me aparecían personajes que yo daba por muertos, sin contar con situaciones de lo más bizarras y  bueno, que estuve hecha un liazo hasta que me decidí a indagar al respecto, que fue, prácticamente antes de hacer esta reseña, porque la verdad que estaba muy, muy confundida. Primero pensé que «Posesión» era una precuela de «Desesperación», luego me dije que eso no podía ser, después pensé que se trataba de pura mercadotecnia y que a los editores de King les había parecido bien sacar un refrito…y por último, me dije que  al hombre se le había zafado un tornillo pero bueno, es King y él puede darse ese lujo, ¿no?


Pero nanai, lo que sucede es que en efecto, el escritor tiene uno que otro tornillo flojo, y decidió escribir dos novelas sólo que haciendo un batiburrillo con sus personajes, escenarios y situaciones. Yo a eso le llamo no tener nada qué hacer jajajaja, pero vamos a perdonárselo sólo porque se trata de Stephen King.


La narración, en esta obra, no tiene nada que envidiarle al resto de obras del autor, aunque si me pongo tiquismiquis y la comparo con «Desesperación» (no me gusta mucho comparar, pero dada la situación especial de este «experimento», tengo que hacerlo), creo que me quedo con este último. Sin embargo, la ventaja aquí es que, en mi humilde opinión, la narración es mucho más ágil, y no ahonda en tantos detalles como lo hace en Desesperación, lo cual, podría significar mucho para quienes no les gustan las descripciones largas, y prefieren algo más «diluido». Así es como definiría la narración de este texto, rica pero sencilla, y recomendable para quienes buscan algo ligero pero no por ello de mala calidad.


Los personajes…es curioso cómo cambiarle el rol a un personaje puede afectar todo lo que es. ¿Qué digo? Cambiar tan sólo la forma en cómo responde un personaje, aunque aparentemente sea el mismo, hace que el personaje al completo cambie. Por eso, cuando alguien me dice que al reescribir una novela la esencia de esta no cambia, me da por reírme, y este experimento que King ha hecho es un buen ejemplo. Sí, los personajes se llaman igual, y algunos tienen la misma profesión, incluso dos o tres son una calca en ambas novelas, pero el resto dan un cambio de ciento ochenta grados, aun y cuando la situación central (la posesión) de ambas novelas es la misma. En lo personal me quedo con los personajes de Desesperación, quizá porque fue la primer versión que me leí, o quizá porque siento que allí estuvieron mejor trabajados…no sé, la cuestión es que  aquí los personajes no terminaron de cuadrarme, los sentí como poco cuajados, a veces irreales, a veces tan x que me daba igual quién se moría y quién no. Hasta me atrevo a decir que ninguno me llegó, ni siquiera aquellos que eran una calca perfecta de lo que fueron en Desesperación.


La trama…aquí sí puedo decir que el problema es mío: las tramas demasiado bizarras nunca me han gustado del todo. Me pasó con «American Gods», de Neil Gaiman, entre otros tantos libros, y Posesión tiene una idea tan loca y  estrafalaria que definitivamente, no me gustó. Si terminé el libro fue porque las escenas sangrientas me tenían morbosamente enganchada, además de que  quería saber si al final mi enredo cerebral se deshacía…cosa que  no ocurrió, jo. En pocas palabras, que sí, hay algo de poseídos en la novela, pero me hubiera gustado que hubiese habido mucho más, no sé, me esperaba más por ese lado, sin contar con que esa onda de las dimensiones alternas que se enfrentan y sobreponen una encima de la otra me parece tan…tan bizarro, en especial, cuando se maneja de una forma tan poco convincente como pasa en este caso. A diferencia de «Desesperación», en donde todo tiene un por qué y en donde el lector se entera de todo con pelos y señales, aquí todo queda en suposiciones, en explicaciones medio embarradas, y eso me ha dejado un regusto más bien amargo. Quizá se deba a que no soy del tipo de lectoras a las que les gusta que le dejen cierta idea colgando en el aire, no, si se trata de los personajes principales o los villanos. Eso, y que soy bastante racional… (Bueeeno, tampoco tanto), por lo que la idea de posesiones mezcladas con dimensiones y batiburrillo de personajes definitivamente, no me resulta un buen aperitivo.


Sin embargo, es probable que si en un futuro retomo esta lectura desde una nueva perspectiva, tal vez le encuentre un nuevo sabor. Por eso creo que si vas a sumergirte en cualquiera de las dos versiones (Desesperación o Posesión) debes hacerlo con la idea de que King decidió jugar con los personajes, los entornos y las tramas, y que cada una tiene sus peculiaridades.


¿Recomendable? Creo que más que recomendarlo, tengo que decir que me quedo con «Desesperación», aunque soy consciente de que a muchísima gente podría gustarle más Posesión, tanto por la narración como por la forma en la que está contada.


Así que nada, si quieres saber si la pera o la manzana es más sabrosa, no te quedará más que  probarlas, y si tienes tiempo después, me cuentas con cuál te quedaste ;-)

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